Febrero de 2026 ha marcado el final de un trayecto alucinante para Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, quienes cerraron su gira más ambiciosa tras haber recorrido escenarios durante mas de un año sin descanso presentando su último trabajo “Bolsa amarilla y piedra potente”. La expectación en los alrededores de la sala La Riviera era palpable desde horas antes del inicio, con una multitud ansiosa por presenciar el ritual de despedida de los máximos exponentes de la kinkidelia contemporánea. Los sevillanos llegaban en su estado de forma mas salvaje, habiendo perfeccionado un directo que durante meses había dejado una huella imborrable en cada recinto que pisaron a lo largo de la geografía nacional.
Alrededor de las nueve de la noche, y en cuanto las luces se atenuaron, y la música de “Agua Grande” como introducción empezó a vibrar en el pecho de los asistentes, quedo claro que no seria un concierto convencional sino una celebración a los sonidos más psicodélicos y de raíces. El sexteto irrumpió en el escenario con la seguridad de quienes saben que han conquistado su lugar a base de distorsión, quejío y ritmos hipnóticos, repasando un repertorio que ya forma parte de la memoria de la gente. Durante las casi dos horas que duró la actuación la sala Riviera se convirtió en el templo donde el rock andaluz se fundió con la música garaje, creando una atmósfera de trance colectivo que justificó con creces los meses de espera. Fue el broche de oro perfecto para una gira que ha consolidado a la banda como un fenómeno generacional.


El arranque estuvo llena de sonidos de psicodelia tomando el control absoluto del recinto. Tras una introducción atmosférica que preparó el terreno, el grupo golpeó con la fuerza de “La Fuente”, un tema que sirvió para desatar la energía contenida de una sala abarrotada. La precisión rítmica y la voz de Dandy Piranha, elevándose por encima de las cabezas del público, demostraron por qué sus directos se han convertido en una experiencia religiosa para sus seguidores. Fue el inicio de un viaje sonoro que no daría tregua, alternando pasajes de calma tensa con estallidos de puro rock de vanguardia que mantenían a la audiencia en un estado de agitación constante.

A medida que el concierto avanzaba, la banda hizo un repaso exhaustivo a su discografía, demostrando una madurez compositiva que ha sabido evolucionar sin perder su esencia callejera. Uno de los puntos de inflexión llegó con “Manguara”, cuya interpretación extendida permitió a la gente explorar la multitud texturas del característico sonido de la banda, y que nos envolvieron en un aire de introspección cósmica. La conexión entre cada uno de los miembros de la formación era casi telepática, permitiendo que la interpretación de cada canción respiraran y se expandieran por todo el recinto. El público, entregado por completo, respondía a cada riff con una devoción que confirmaba que los sevillanos han logrado crear un lenguaje propio dentro de la escena musical española, uniendo a distintas generaciones bajo el mismo estandarte.


La recta final trajo momentos de intensidad emocional arrolladora que pusieron a prueba los cimientos de la sala. “Gitana” se erigió como uno de los momentos más memorables de la noche, logrando ese equilibrio perfecto entre el duende flamenco y la potencia del rock que solo ellos saben ejecutar. Poco después, “Las leyes de la frontera” provocó un estallido de júbilo colectivo, con miles de gargantas cantando una letra que ya es historia viva del cine y la música reciente. La banda no escatimó en esfuerzos, ofreciendo una entrega física total que culminó con el cantante lanzándose al público al final “Smarkanda”, fundiéndose en un abrazo simbólico con su gente.


Para el cierre definitivo, Derby Motoreta Burrito Kachimba reservaron una batería de temas cargados de adrenalina que convirtieron la pista en un hervidero de movimiento y sudor. La sucesión final, rematada por el vigor de “Aliento de dragón” y el frenesí de “El salto del gitano”, dejó claro que la gira no podía terminar de otra manera que no fuera en lo más alto. Con la música de “La Cachimba” de Los Chichos, el público de Madrid despedía a la banda entre aplausos, con la sensación en el aire de gran espectáculo que acabamos de presenciar. La Riviera fue testigo de cómo una banda de amigos ha transformado el panorama del rock nacional, con la satisfacción del deber cumplido y el respeto eterno de sus fieles.

- La Fuente
- Porselana Teeth
- Prodigio
- El Valle
- Caño cojo
- RGTQ
- Manguara
- Pétalos
- Daddy Papi
- Ευλαλω (Ef Laló)
- Gitana
- Turbocamello
- Las leyes de la frontera
- Tierra
- Samrkanda
- El Chinche
- Manteca
- Dámela
- The New Gizz
- Aliento de dragón
- El salto del gitano
La misma crónica se puede leer en la pagina de METALTRIP