El 15 de julio, la sala Independance de Madrid fue testigo de un momento histórico para el rock latino: muchos vivimos por primera vez en España la actuación de la leyenda musical Kraken. La banda, pionera del heavy metal colombiano, ha forjado una trayectoria que ha impactado a generaciones enteras. Fundada en Medellín en 1984 por el inolvidable Elkin Ramírez, apodado “El Titán”, Kraken no solo se convirtió en un referente del metal latinoamericano, sino también en un símbolo de resistencia, identidad y fuerza cultural. Con discos emblemáticos como “Kraken I” y “Kraken IV: Piel de Cobre”, su propuesta trascendió la música para convertirse en escuela y legado para sus seguidores. Ahora, en 2025, el grupo se presenta con una gira internacional que conmemora su 40 aniversario, ofreciendo en cada ciudad un sincero homenaje a la figura de Elkin, cuya voz y espíritu siguen guiando cada nota. Esta nueva etapa coincide con el lanzamiento de su más reciente trabajo, “Kraken VII: Los Pasos del Titán”, y con una formación renovada en la que destaca la presencia de Roxana Restrepo, cuya poderosa voz abre un nuevo ciclo para la banda. Lejos de romper con sus raíces, esta nueva etapa reafirma la esencia fundacional de Kraken, con la mirada puesta en un futuro tan firme como su legado.

Desde temprano, la sala estaba desbordada. El aire era espeso, vibrante, cargado de anticipación. Afuera, largas filas de fans se formaron horas antes de la apertura de puertas. Adentro, no cabía ni un alfiler. La mayoría del público venía de Colombia, aunque también había españoles que, movidos por la curiosidad o la fidelidad al rock clásico, se sumaron a la fiesta. Cuando finalmente las luces se apagaron y el logo de Kraken emergió iluminado en la pantalla de fondo, un rugido se elevó desde la multitud. Fue el inicio de un viaje sonoro, emocional y espiritual que comenzó con la potente “Palabras que sangran”, seguida de “Hijos del Sur” del mítico álbum “Kraken III”, canciones que fueron cantadas al unísono, con una pasión desbordada que convirtió la sala en un solo corazón latiendo al ritmo del metal. Lo que sucedió después fue mucho más que un concierto: fue un homenaje vivo y vibrante a la figura de Elkin Ramírez, fundador y voz icónica de Kraken, fallecido en 2017. La banda, lejos de caer en la nostalgia vacía, construyó un espectáculo digno de su legado. La actual vocalista, Roxana Restrepo, apareció con una presencia arrolladora, poderosa y serena, sin pretender imitar, sino encarnar el espíritu que Elkin dejó en cada verso y melodía. Desde el escenario, Roxana se dirigió al público con gratitud y humildad, consciente del peso simbólico de su rol. Y empezaron a sonar los primeros himnos clásicos, “Escudo y Espada” y “Hombre Mito Hombre leyenda”, ambos de “Kraken I”, que fueron todo un clamor, celebrando su escucha con emoción entre la gente que no paraba de cantar. Pero, y aunque la nostalgia se apodero del ambiente, en la noche hubo tiempo para mirar al futuro, momento en el que sonó en tema “Sin Miedo al Dolor”, de su más reciente trabajo “Kraken VII – Los Pasos del Titán”, creando una conexión con la audiencia que se intensificaba con cada acorde que la banda, arrancaba de cada uno de los instrumentos. No era solo una entrega musical: era una experiencia colectiva, una celebración intergeneracional que unía a quienes crecieron con Kraken en los años 80 y a un público joven que descubrieron a la banda por herencia familiar o por el magnetismo de su leyenda. Cada canción era recibida como un clásico, como si el repertorio completo fuera parte de una liturgia compartida. Aquí también quisiera destacar la calidad técnica del grupo que fue otro de los grandes protagonistas de la noche. La banda sonó compacta, precisa y contundente. Andrés Leiva, en la guitarra ofreció solos virtuosos que electrizaron al público, mientras que Ricardo Wolff, Luis Alberto Ramírez, Rubén Gélvez y Julián Puerto completaron un muro sonoro sólido y envolvente, con una fuerza que se sentía tanto en el pecho como en el alma.
El concierto fue, en sí mismo, una auténtica retrospectiva de la historia musical de Kraken, una mirada profunda y emocional a lo mejor de su discografía. Desde los primeros acordes, quedó claro que no se trataba solo de un repaso nostálgico, sino de una declaración de vigencia y fuerza. La potencia escénica no decayó en ningún momento, especialmente durante la interpretación de himnos como “Frágil al viento”, “Muere libre” y “El silencio del marfil”, que sonaron como canciones que ya forman parte de la memoria colectiva de todos los asistentes. Cada una de ellas fue cantada con fervor, convertida en un acto de comunión entre banda y público, un lenguaje compartido entre generaciones. Aunque el repertorio estuvo claramente dedicado a temas de sus discos clásicos, hubo espacio para presentar material más reciente, mostrando así un balance bien logrado entre la reverencia por el pasado y una firme apuesta por el futuro. Este equilibrio dejó claro que Kraken no se conforma con el rol de banda de culto, y que sigue siendo un proyecto vivo, en transformación constante, fiel a sus raíces pero con la mirada puesta en nuevos horizontes. La actual alineación, es una muestra de cómo la unión de músicos comprometidos con la visión original a puede mantener y expandir su legado, sabiendo dar continuidad y solidez a una obra que, lejos de agotarse, sigue resonando con fuerza en el presente.

El cierre fue apoteósico, con “Vestido de Cristal” y “No Me Hables de Amor”, sellando una noche que ya era, desde antes de acabar, un torbellino de emociones para quienes estuvieron allí. Las luces se volvieron a encender, pero el público no se movió. Algunos lloraban abiertamente. Otros alzaban sus teléfonos, grabando los últimos acordes como si quisieran capturar un instante irrepetible. La banda emocionada no paraba de agradecer al público su asistencia al concierto, el público corría hasta las primeras filas para chocar las manos de sus admirados Kraken. El aplauso fue largo, atronador, lleno de amor y respeto. Esta primera gira por España —que incluye otras ciudades como Valencia, Zaragoza, Portugalete y Barcelona— no solo marca un hito en la historia de Kraken: confirma que su leyenda trasciende fronteras y generaciones. En Madrid, Kraken no vino a decir adiós. Vino a reafirmar que su legado sigue latiendo, con fuerza renovada, con la voz del pueblo y con el espíritu eterno del Titán como guía. Fue una noche para la historia. Para ser contada. Para nunca ser olvidada.
Setlist
1. Palabras que sangran
2. Hijos del sur
3. Aves negras
4. Amnesia
5. Escudo y espada
6. Hombre mito
7. Sin miedo al dolor
8. Frágil al viento
9. Muere libre
10. El silencio del marfil
11. No importa que mientas
12. Vestido de crista
l13. Lenguaje de mi piel
14. No me hables de amor



