El actor tejano Caleb Landry Jones (Garland, 1989), poseedor de una filmografía frenética (37 títulos en 19 años), cuenta con una producción musical igualmente prolífica aunque menos conocida. No menos interesante, original y caleidoscópica. Jones compone, arregla, toca e interpreta en un “todo en uno” de hombre orquesta con cierto aire circense. Según su sello, el alternativo “Sacred Bones”, que publica también trabajos de Jim Jarmusch y David Lynch, su “corpus” alcanza las 700 canciones, de las que existe grabación accesible de más de 200. Bastante impresionante, teniendo en cuenta que solo desde 2019 cuenta con álbumes en la calle, aunque él mismo asegura que la música es su vocación primera, interrumpida (ocasionalmente) cuando algún rol le saca de los estudios domésticos de Dallas o Los Ángeles. La “créme” de su portfolio musical cuaja, hasta la fecha, en 4 álbumes de estudio: “Mother Stone” (2019), “Gadzooks vol. 1” (2021) ,“Gadzooks vol.2” (2022) y “Hey Gary, hey Dawn” (2024), y 4 colecciones de demos caseras (“Salmon toes”, «Teased with a fork”, «Ruth McWilliams” y “Bag of rabbits”) publicados simultáneamente también en 2024, estos únicamente disponibles en casete y digital.
Su obra es difícil de etiquetar. Aunque habitualmente se le refiera entre el “new psychedelic”, solo una escucha apresurada podría sugerir este encorsetamiento. Es quizá la producción de su primer álbum lo que podría sugerir esa lectura, siin hiatos entre las canciones y con un desconcertante comienzo instrumental entre la feria y el vodevil que vira, sin fisuras, hacia un tema atmosférico pero sólido. No pesa menos la sensación, en todos sus álbumes, de que con la escucha se inicia un “viaje” en la que Jones es el conductor indisputable: el oyente va sentado en el asiento de atrás de un vehículo que pasa del carromato de frontera de Western a la nave espacial sin solución de continuidad, con piezas dispares cosidas en el mismo tema con precisión de sastre pero con ligereza púber, sin afectaciones ni excusas de ningún tipo. Lo cierto es que, al igual que en su recorrido actoral, su arco creativo es amplísimo y muy personal. Lo más sencillo para acceder a su reino musical es sin duda este último trabajo, cuya edición inicial en abril del 24 contaba con 13 temas a los que, antes de acabar el año, añadió 11 en su formato digital sin que ni uno de ellos pueda calificarse de relleno.
No es viable comentarlos todos pero sí reseñar los momentos más álgidos. La apertura , “Hey Dawn”, de indisimuladas hechuras “grunge”, sorprende por una oposición paradójica entre el estado de ánimo de estrofa y estribillo, que pasa del susurro de cuna al arrastre terroso de la modorra característica de este género. Y todo sin gota de oscuridad. A partir de ese momento, reasegura el tono en “Useless”, transiciona con “Toucan soup”, en un maridaje entre The Clash y Elton John (si esto es posible) para recalar en “Your favourite song” , otro de los temas estrella en estructura y brillo. En él, Jones hace encajar vientos en un tema con descaro punk, estableciendo un ritmo de asiento para forzarlo según asciende por las vértebras de la canción, introduciendo sin complejos violines celtas y volviendo a rebajar compás cuando ya ha provocado en el oyente un estado de acompañamiento a cabezazos. La alternancia entre falsete, vocales “brit”, batería, trombón y violín, disonancia y melodía imprimen la sensación de una total comodidad con el lenguaje musical, para terminar en un cierre abrupto con el mismo efecto que un semáforo en la mitad de una vuelta al circuito París-Lieja.

Cada vez que el oyente crea que el tono del álbum se ha asentado y se arrellane un segundo, el cantante / compositor / instrumentista /actor dará un volantazo que le hará tambalear, sin caer jamás: sus reflejos son de animal nocturno. Punk (“Hey Gary”), Glam (“Too Sharp to be my carrot”, “In the summer”), Velvet underground (“Corn mine”), Country (“He sued his wife”) baladas folk y atmosféricas (una sola, “Spiders in the tree”) para acabar con el tema más ejemplificativo de su sello personal, “Pageant thieves”, de un virtuosismo, colorido y sentido del humor y que puede seleccionarse para abanderar su estilo único en este álbum en concreto.
“Hey Gary, Hey Dawn” es más paseable que sus trabajos previos, pero está atravesado por el mismo espíritu surrealista y grotesco, donde la ruptura de la lógica es (casi siempre) amable pero firme. Estructuras asimétricas, letras sin sentido, balidos y maullidos, títulos que parecen “koans” rurales e incontables voces salidas de su sola garganta construyen, de modo totalmente orgánico, una escena enteramente suya, con influencias nombrables, como no puede ser de otro modo, pero inimitable, de una libertad y frescura raras. Es sorprendente que todos estos elementos no resulten en catástrofe y se decanten, por el contrario, en una narrativa sónica propia y robusta, sostenida con equilibrio de funambulista y elegancia de trapecista. Déjense sorprender. Volverán muchas veces a revisitarlo.
Tracklist
1. Hey Dawn
2. Too Sharp To Be My Carrot
3. The Moonkey Light
4. Spot A Fly
5. Corn Mine
6. Your Favorite Song
7. Hey Gary
8. The Bonzo Bargain
9. Spiders In The Trees
10. Masandoia
11. He Sued His Wife
12. Useless
13. Pageant Thieves
- By: Maite.
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