El pasado sábado 15 de marzo, la sala ReviLive se convirtió en el epicentro del heavy metal con una nueva edición del Pounding Metal Fest, un evento organizado por la Asociación Pounding Metal Unión, entidad que desde hace años lucha por mantener viva la esencia del metal underground. La cita reunió a una selección de buenas bandas, entre nacionales e internacionales, que con su energía, talento y entrega, ofrecieron una noche inolvidable. Además, la organización aprovechó la ocasión para anunciar la próxima edición del festival, que se celebrará el 21 de marzo de 2026, dando así el pistoletazo de salida a la cuenta regresiva para otra celebración de la música.



Los encargados de abrir la jornada fueron Sinner Rage, banda que se encuentra inmersa en la presentación de su álbum debut, “Powerstrike”. Desde el primer acorde quedó claro que su actuación sería una auténtica declaración de intenciones. Su sonido, denso y poderoso, estuvo respaldado por un bajo que retumbaba con fuerza arrolladora, marcando el pulso de cada tema con precisión quirúrgica. Con influencias claras de Judas Priest y Saxon, la banda desplegó un repertorio lleno de riffs afilados y estribillos pegadizos que rápidamente conquistaron al público. Uno de los momentos más destacados fue la interpretación de “Fire’s On”, un tema con un riff demoledor que hizo alzar los puños de los asistentes al unísono. El vocalista Aritz Martínez mantuvo la atención del público con una voz potente y llena de actitud, mientras las guitarras de Aritz Yarza y Jara Solís se entrelazaban en un duelo de solos electrizantes. El cierre de su actuación dejó clara una cosa, Sinner Rage ha llegado para quedarse, con un directo sólido y un futuro brillante en la escena del heavy metal tradicional.



El siguiente turno fue para Amethyst, una de las actuaciones más disfrutables de la noche. La banda suiza transportó a los asistentes a la época dorada del hard rock, combinando elegancia melódica con la fuerza del heavy metal clásico. Desde los primeros compases, sus armonías de guitarra y líneas de bajo, perfectamente estructuradas, capturaron la esencia de los años 70 y 80, provocando una conexión inmediata con el público. Su vocalista, demostró una capacidad interpretativa que fue impresionante, con un amplio rango vocal que evocó a muchas de las leyendas del género. La sección rítmica ofreció un groove sólido y envolvente, sirviendo de base para solos de guitarra llenos de feeling. Temas con estribillos coreables consiguieron que toda la sala cantara al unísono, generando una atmósfera cargada de nostalgia y pasión por el rock clásico. Amethyst demostró que el legado del hard rock sigue vigente, conquistando tanto a los más veteranos como a los nuevos amantes del género.



Con la llegada de Bütcher, la atmósfera en la sala cambió radicalmente. Conocida por su devastadora mezcla de speed metal y blackened thrash, la banda belga irrumpió en el escenario con una energía avasalladora. Su vocalista, derrochó actitud desquiciada y desafiante, en total complicidad con el público, comandando un auténtico asalto sónico. La banda desató una tormenta de riffs ultrarrápidos y baterías demoledoras que encajó a la perfección con el sector más extremo del público, generando un torbellino de headbanging sin descanso. El setlist fue una sucesión de descargas de furia y violencia controlada, con guitarras filosas y una base rítmica incansable. Bütcher dejó claro que su propuesta es una de las más intensas del panorama underground europeo. Su directo es una experiencia salvaje y catártica que no deja indiferente a ningún amante del metal extremo.



El cuarto grupo en subir al escenario fue Slough Feg, banda de culto procedente de San Francisco, conocida por su peculiar estilo que fusiona heavy metal, folk y elementos casi country. Este cóctel sonoro tan particular añadió una textura diferente a la velada. Su directo destacó por la atmósfera hipnótica y la técnica con la que llevaron sus complejas composiciones al escenario. Fue un viaje sonoro repleto de cambios de ritmo, pasajes instrumentales envolventes y una ejecución impecable. Uno de los momentos más anecdóticos de la noche ocurrió cuando el batería tuvo un problema con el doble pedal en plena actuación. Lejos de interrumpir el show, Mike Scalzi, vocalista y guitarrista, improvisó un solo de guitarra magistral que mantuvo la atención del público hasta que el problema se solucionó. La interpretación de cada uno de sus temas fue especialmente intensa, con solos llenos de emoción y una batería que marcaba un ritmo casi ritual. Slough Feg fue una revelación para muchos, demostrando una personalidad única y una capacidad innata para meterse al público en el bolsillo, ya fueran seguidores veteranos o nuevos descubridores de su propuesta musical.



El fin de fiesta llegó con la actuación de Portrait, una de las bandas más destacadas de la escena sueca del heavy metal. Su show estuvo cargado de energía y teatralidad, con una puesta en escena contundente. La voz de su cantante, aunque poderosa y expresiva, tuvo dificultades en algunos tramos para sobreponerse al volumen de los instrumentos, lo que restó algo de claridad en ciertos momentos. No obstante, su conexión con el público fue palpable desde el primer tema. Riffs afilados, batería implacable y un ambiente envolvente hicieron que buena parte de la audiencia se entregara al headbanging. El vocalista no dejó de animar al público, que respondió con entusiasmo coreando los estribillos más pegadizos. Uno de los momentos más aclamados fue un solo de bajo que sirvió como introducción a uno de sus temas insignia. La sala estalló en aplausos, reconociendo el esfuerzo y la calidad técnica de la banda. Cada canción fue un paso más en la construcción de una comunión entre banda y público que se mantuvo hasta el último acorde. Portrait despidió la noche con un agradecimiento efusivo a todos los asistentes, quienes, con los puños en alto, celebraron una edición más del festival.
Una vez más, la Pounding Metal Unión demostró que el espíritu del metal sigue más vivo que nunca. La edición de 2025 del fue una celebración de diversidad, intensidad y pasión por el género. Y ahora, con la mirada puesta en el 21 de marzo de 2026, la cuenta atrás para una nueva descarga de heavy metal ya ha comenzado.