Voidmonger emerge de las profundidades del metal extremo diseñada para someter la voluntad de quien se atreve a pulsar el botón de inicio. Su sonido es una amalgama asfixiante entre el metal industrial y el death que no busca el aplauso, sino la rendición absoluta del oyente. La banda con este trabajo, perfecciona el arte de la dominación sonora, utilizando ritmos frenéticos y atmósferas opresivas para establecer una jerarquía donde ellos dictan el dolor, y el oyente solo puede más que aceptarlocon admiración. “Lies of Aquarius” no es simplemente su último trabajo discográfico, es el contrato de servidumbre que firmas sano, sensato y consensuado; una obra que explora la dualidad entre el castigo y el éxtasis, envolviéndote en una producción que te deja desnudo y vulnerable ante su poder. Este álbum se manifiesta como una sesión de BDSM meticulosamente planificada, donde cada riff actúa como un impacto de fusta que marca la piel, de las que dejan huella en tu conciencia.

“Lies of Aquarius” desafía las convenciones del género al integrar elementos de desolación ambiental, obligando al sumiso auditivo a arrodillarse ante la majestuosidad de su caos ordenado. La temática lírica y sonora nos lleva entre pasajes de nihilismo y la devoción, creando un espacio seguro donde el tiempo se detiene y solo queda la obediencia a su melodía. Aquí, la resistencia es inútil, pues Voidmonger ha construido un laberinto de múltiples sonidos del que no querrás escapar, encontrando el placer en la agonía de su intensidad y potencia.
La sesión comienza con “Lies of Aquarius”, y nos encontramos con las manos a la espalda, envueltos en su ritmo pesado y en un ambiente de opresión, que ignora nuestros gritos ahogados y súplicas de clemencia. La voz se siente como ese susurro autoritario al oído antes de la orden que te obliga a bajar la cabeza, estableciendo quién tiene el control total desde el primer segundo. Sin dejarte recuperar el aliento, “I Preach You Cold” llega como una ráfaga de impactos rítmicos, una flagelación constante, y violenta hacia nuestro cuerpo que entumece los sentidos y nos prepara para la entrega absoluta, a través de un dolor que empezamos a desear. La brutalidad del tema anterior se intensifica con “Final Bloodbath”, donde la batería funciona como el martilleo incesante sobre el pecho, recordando que nuestro único propósito es servir de recipiente para este torrente de furia. Es una tríada inicial de dominación pura, donde el metal extremo se convierte en el cuero de unas esposas que nos aprieta las muñecas, aumentando una tensión que nunca cede, dejando la sensación de desear más.
Con “Dark Divine” la sumisión se vuelve absoluta, nos encontramos en un estado de privación sensorial dirigida por melodías disonantes y ritmos de una pesadez asfixiante. Las voces, cargadas de autoridad, actúan como refugio, brindándonos esa extraña seguridad que solo existe bajo un mando férreo. El ritmo del tema es de una violencia técnica que acaricia nuestras heridas con precisión, calmando el dolor solo para reabrirlo con un impacto mucho más profundo. Cada acorde de la melodía es la promesa de que, aunque el sufrimiento sea extremo, todo queda a salvo mientras no cuestionemos el poder de quien maneja la situación.
Tras el desgaste físico, con “Void Ritual”, la música, que es nuestro Dominante, nos rodea con una mordaza de seda que nos tapa la boca; en la canción, la ausencia de la voz y las suaves texturas musicales, nos sumergen en un vacío donde la falta de agresión se siente casi más intimidante que el ruido más potente, manteniéndonos en un estado de suspensión, y de espera. Sin embargo, la tregua termina abruptamente con “Guiltseeker”, utilizando el ritmo de sonidos electrónicos, como latigazos de precisión que castigan cualquier intento de autonomía mental. En este punto de la sesión, la música ya no es algo que escuchas, es algo que te posee, una presencia dominante que utiliza la atmósfera para recordarte nuestra posición de inferioridad ante su arquitectura sonora masiva y despiadada.

El tramo final de esta entrega comienza con “Slaves of the Void”, un tema instrumental, donde la ausencia de voz nos vuelve a obligar a concentrarnos únicamente en la potencia de su asfixiante melodía, el sonido de la batería, nos recuerda cómo la cadena que llevamos se tensa alrededor de nuestro cuello, haciéndonos recordar cual es nuestra posición. “Satrimal Depths” nos acaba arrastrando hacia lo más profundo de la mazmorra, la música de siente densa, tanto que nos ahoga. La lenta cadencia en la melodía en algunas partes de la canción, nos prolonga la agonía de un placer prohibido, y que pronto está por alcanzar. “Happiness” llega como ese momento de respiro, en el argot de las relaciones sadomasoquistas, es lo que se llamaría como “subspace”, es la aceptación final del dolor como único camino hacia el placer. Aquí la música, aunque sigue sin perder la intensidad de temas anteriores, se puede sentir una progresión en su ritmo, desde los más suaves al principio hasta el momento del clímax, donde la intensidad de su melodía alcanza niveles de saturación que rompen cualquier barrera emocional. El álbum cierra con “Heretical Aftermath”, canción con la terminamos la sesión con un golpe de autoridad definitiva, dejándonos postrados y exhaustos, mientras los últimos ecos se desvanecen. Has sido reclamado, procesado y liberado solo cuando el Dominante así lo ha decidido.
“Lies of Aquarius” es un ejercicio magistral de dominación sonora que fusiona el metal industrial con el death metal bajo una producción técnica y asfixiante. A través de una estructura meticulosa que alterna ráfagas de violencia rítmica con pasajes de calma. Así, Voidmonger, establece una jerarquía donde la música actúa como el único poder absoluto. La obra evoluciona desde la agresión directa hasta un clímax emocional, obligando al oyente a una rendición total y consentida. Es un álbum diseñado para ser experimentado en la penumbra, dejando en tu mente la marca indeleble de un álbum que no pide permiso, sino que toma lo que es suyo.
Tracklist:
1. Lies of Aquarius
2. I Preach You Cold
3. Final Bloodbath
4. Dark Divine
5. Void Ritual (Ambient)
6. Guiltseeker
7. Slaves of the Void (Instrumental)
8. Satrimal Depths
9. Happiness
10. Heretical Aftermath
Podeis también leer la misma reseña en METALTRIP