Al abordar la escucha del último trabajo de la banda madrileña Kubika encontramos un disco que a través del metal alternativo intenta desgranar lo más oculto de la mente humana. Cada canción es una llamada a mantenernos alerta, una advertencia para cada uno y no caer en una espiral de locura. En este trabajo debut, la formación madrileña consigue entrar en la escena underground gracias a una propuesta contundente que no teme explorar los rincones más sombríos de la psicología humana. La banda demuestra una madurez compositiva capaz de equilibrar la agresividad del metal con una atmósfera asfixiante y envolvente. Cada uno de los integrantes, Beka a la voz, Alex a la guitarra, Berni al bajo y Gonzalo a la batería, logran proyectar una identidad propia donde la potencia instrumental y el cuidado en sus letras se convierten en su principal señal de identidad.
Y aquí nos encontramos con la primera de las canciones, “Blue Smile”, donde el viaje paranoico comienza con el efecto sonoro de un cristal roto. A partir de ese momento el ritmo de la canción da vértigo durante su escucha. Ahora con nuestra mente rota, hilos de voces en nuestra cabeza son los que nos dirigen y nos hacen perder el control, como la guitarra que suena a un ritmo endiabladamente rápido, y aun así tenemos que luchar con fuerza para mantener el control de la situación, y como expresa la canción mantener “esa sonrisa” para evitar que sospechen desde exterior, nuestra extraña situación personal.
La segunda pista, “Fight to Flight”, al igual que la anterior lleva los ritmos rápidos en su melodía, es la banda sonora a nuestra torturada historia. En la que estamos rotos por dentro a causa de algún suceso y nos toca luchar frente al miedo y la ansiedad, ya no para buscar la salida, sino por mantener esa máscara que desde la primera canción llevamos, y a duras penas sobrevivir. Seguidamente aparece “Personality Disorder”, donde empezamos a escuchar sonidos distorsionados por parte de los instrumentos que sirven de base para una melodía que acompaña al gran trabajo vocal de Beka, que se desdobla en múltiples personalidades en continua lucha por ver cuál de todos es la dominante. Voces guturales en contraposición con otras más melódicas abren por fin la puerta a un caos musical que define perfectamente el trastorno que da nombre al tema y sumerge al oyente en una atmósfera asfixiante.
En la cuarta canción, “To the Void*, musicalmente sigue teniendo los mismos patrones que el anterior, pero aquí la voz de Beka es más extrema, son mayoritarias los guturales, pero al igual que la guitarra aún lucha por mostrar su lado melódico. Una parte de la voz en el estribillo se resiste para no desaparecer. Al llegar a “Breathless”, y pasando el ecuador del disco y los conflictos con nuestra mente empiezan a ser más profundos. Aquí la música empieza a dar miedo, suena cada vez más caótica, bajo y batería se unen para aportar pesadez en su ritmo y convertir su melodía en algo desesperante. Es un punto de inflexión donde la agresividad sonora toma el control absoluto de la composición, preparando el terreno para la descarga de adrenalina que supone la recta final del álbum.
Como una trituradora de carne, la música de “Outbreak” sigue su distorsión tanto en las voces como en la instrumentalización, que aquí se vuelven al exceso caóticas. Pareciese que no hubiera una melodía a la que engancharse pero todo lo contrario, esa agresividad en el sonido es la que hace que prestes más atención a cada acorde. Algo interesante si quieres atrapar toda la atención del oyente. En “Dark Passenger”, es la muestra clara de que todo el disco es una conversación con nuestros más oscuros pensamientos, y en este tema se hace más evidente. La música caótica bien representa esa oscuridad y esa sensación de que en momentos de pesadez hay un habitante extraño que se nos posa en nuestros hombros, añadiendo más carga a nuestra vida. También se refleja esa pesadez en ciertos pasajes donde las guitarras parecen improvisadas en una especie de caos controlado.

Con, “Dementia”, el tema que cierra el disco, musicalmente hace honor a su título. Aquí nos encontramos ante una mezcla exagerada de cambios de sonido, ritmos aparentemente sin control alguno. Pudiera parecer que no queda salida para nuestros traumas, la voz melódica en algunos fragmentos juega con esa esperanza, aunque al final hayamos acabado entre cuatro paredes acolchadas.
En conclusión, Kubika se presenta ante el público con un disco que es un viaje sonoro a lo más profundo y oscuro de nuestros pensamientoos capturando con maestría la pérdida de control y el aislamiento de la mente humana. Es una experiencia extrema que no deja indiferente a quien se atreve a transitar por su laberinto emocional.
Tracklist
1. Blue Smile
2. Fight or Flight
3. Personality Disorder
4. To the Void
5. Breathless
6. Outbreak
7. Dark Passenger
8. Dementia
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